Las mascarillas para piel grasa son un complemento obligatorio para el cuidado de este tipo de piel. Son mascarillas con propiedades detergentes que limpian y equilibran las secreciones sebáceas excesivas. También son adecuadas para piel normal.

El ingrediente esencial para este tipo de producto es la arcilla. Gracias a la gran cantidad de oligoelementos que contiene, produce un efecto profundo de limpieza sobre el cutis por su alta capacidad de absorber impurezas. Regenera las células epidérmicas, tiene un efecto peeling, realiza una acción antiarrugas y previene la formación de granos y comedones.

Existen en el mercado varios tipos de arcillas. Todas ellas son adecuadas para las pieles grasas, aunque cada una de ellas tienen propiedades características:

  • Arcilla blanca: se caracteriza por su alto contenido en sílice y alúmina, se considera la arcilla de mayor pureza. Impide el desarrollo de elementos patógenos y favorece la regeneración celular. Es capaz de atraer elementos extraños debajo de la piel y expulsarlos del organismo.
  • Arcilla verde: esta arcilla tiene propiedades absorbentes, antiinflamatorias y
  • remineralizantes. Tiene una gran capacidad antiinflamatoria, desintoxicante y equilibrante.
  • Arcilla Roja: se usa en casos de rigidez e inflamación, como agente movilizador. Indicada para problemas circulatorios y pieles apagadas
  • Arcilla Rosa: es una mezcla entre la arcilla roja y la blanca,muy común su uso en estética para mascarillas faciales. Combina las propiedades de las dos arcillas.

 

¿Cómo emplear este tipo de mascarillas para pieles grasas?

Después de eliminar las células muertas del rostro con un peeling, se aplica la mascarilla sobre la cara, una capa gruesa y uniforme con un pincel o con los dedos. Es recomendable dejar actuar entre 10 – 20 minutos. Pasado ese tiempo, se elimina con la ayuda de esponjas húmedas o directamente lavándote la cara con abundante agua.

Después de retirar la mascarilla, es conveniente aplicar un tónico elaborado a base de plantas y, posteriormente, una emulsión hidratante.

La sensación después de este tratamiento es de relajación facial.

Esta rutina facial tiene que realizarse de una a dos veces por semana. La constancia llevará al reequilibrio y bienestar de la piel. Desaparecerán del rostro los granos y los poros abiertos en exceso.

Mascarilla facial para piel grasa

  • ½ taza pequeña de zumo de limón o pepino
  • 2 cucharaditas de leche en polvo o 2 cucharadas soperas de yogur
  • 1 gramo de aceite de neem
  • 5 gotas de aceite esencial de limón, salvia sclarea o árbol del té
  • La cantidad de arcilla necesaria para formar una pasta

Elaboración: mezclar los ingredientes de uno en uno agitando hasta que esté la pasta con la consistencia adecuada para poder aplicarla en el rostro. Ajustar el pH a 5,5.

Se pueden añadir a la mascarilla las plantas medicinales más aptas para cada caso. En  casos de acné se pueden añadir bardana y tomillo. Si se necesita frescor en la piel se añadirá menta. Si la piel presenta tendencia a inflamaciones se puede usar caléndula y malva. En caso de capilares frágiles o rotos es aconsejable añadir flor de brezo.

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