Hoy queremos contar algo diferente. Hoy queremos que sepas por qué volvimos al mundo natural. Y, la verdad, estamos seguras que te sentirás identificada en algo de lo que escribimos.

Fuen

¿Por qué volvimos al mundo natural?

¿Por qué volvimos al mundo natural?

Una de las vivencias que más profundamente tengo grabadas desde mi infancia es la imagen de mi abuela Consuelo haciendo jabón, cultivando su pequeño huerto, haciendo su embutido, etc. En realidad, para mí, mi abuela era autosuficiente, era una persona mágica que sabía hacer de todo: mantequilla, queso, patucos…

Crecí centrándome en desarrollar un único conocimiento. En mi entorno y en el sistema educativo era lo que imperaba. Nadie valoraba lo que hacía mi abuela, esa vida era despreciable. Y a medida que creció mi conocimiento, me alejé más y más de la naturaleza, es decir, de la vida… Esta visión de la vida me aisló cada vez más, incluso de mi misma. 

Y llegó el día que comencé a enfermar. Migrañas, vértigos, asma, alergias cutáneas, columna con hernias e intolerancias alimentarias campaban en mi sin control. Un buen día algo en mi interior empezó a escocer, a incomodar … y apareció de repente ante mí la necesidad de cambiar mi alimentación. Fue un pequeño despertar que me llevó a descubrir lo que había latente en mi interior y que nunca había escuchado, el deseo de sentir vida. 

Vino a mi memoria la imagen de mi abuela haciendo jabón o curando sus verrugas con una simple planta y desee hacer lo mismo. Desee sanarme. Así que sin darme cuenta mi curiosidad cambió y empecé a aprender sobre plantas, sobre nuestro organismo, sobre todo me centré en la piel y sus necesidades. Leí todo lo que se me ponía delante que tuviera que ver con alimentación y cosmética. Y, por supuesto, lo puse en práctica consiguiendo unos resultados que entonces me parecían sorprendentes. Ahora sé que eso es lo normal. 

Y esto me llevó sin darme cuenta al siguiente paso. Conocí a la otra parte de Plantas con Alma, María José y me introdujo en el mundo de las energías: yoga, reiki, hoponopono, tre, homeopatía… Y ahí se completó todo. Ahí sentí la vida, la naturaleza, el mundo y mi propio cuerpo. En ese momento todo cambió y cuando me quise dar cuenta estaba caminando otro sendero diferente y en el que sigo actualmente y que hace que lo que me gusta y mi trabajo sean la misma cosa. Y qué curioso … mi salud también ha cambiado. Ahora sé que la comunión con la naturaleza es salud. No hace falta más.

Mª José

¿Por qué volvimos al mundo natural?

¿Por qué volvimos al mundo natural?

Como todas las personas de mi generación, nacidas además de en un mundo “racional”, en un entorno urbano, crecí, al menos en apariencia, de espaldas a la naturaleza y sus misterios. Y digo “aparentemente”, porque, en mi caso, procedo de una familia gallega rural, muy arraigada a los misterios de la tierra y, afortunadamente, viví de siempre, aunque, en principio no quisiera hacerle caso, “otra” realidad. Debido a la formación “racional” que sufrí, como todos, esos misterios me chocaban y trataba de alejarme de ellos, pero algo, dentro de mí me llamaba hacia ellos.

Fue cuestión de tiempo que lo que nos enseñan me resultara insuficiente e incluso, me cansara, por lo que comencé a buscar algo más. Mi primer paso fue el yoga y la meditación. Con ellos muchas preguntas empezaron a encontrar respuestas. Con ellos comencé un largo viaje de autodescubrimiento, en el que aún me encuentro, que llegó hasta el Reiki, el Reiki Kármico, el TRE y varias técnicas más que voy conociendo paso a paso.

En ese camino de lo interior, no tardó en aparecer el necesario exterior, pues, como bien dicen las tradiciones orientales “ambos son uno”, y conocí, a través de Fuen la cosmética natural. 

Hacía tiempo que había renunciado a la cosmética en mi piel, dada su reactividad. La cosmética tradicional me agredía: granos, rojeces, irritaciones, principios de eccemas… Tuve que prescindir de ella. Pasé a la supuestamente natural con casi idénticos resultados. Yo entonces, como la mayoría de las personas, desconocía lo que esconden las etiquetas. Fuen me lo enseñó y, por fin pude descubrir la naturaleza en ese mundo. Era tan sencillo como ser consciente de lo que me echaba en la piel… El autodescubrimiento nunca termina, desde luego.

Juntas, tras comprobar el buen efecto de la cosmética natural en nosotras mismas, emprendimos la aventura de Plantas con alma, para que otras personas también se beneficiaran del poder de las plantas en sus cosméticos y, como yo, pudieran, por fin, volver a usar una crema hidratante, algo que hacía tiempo que ya daba por imposible.

Plantas con alma no es solo una marca, es una idea de vida: la vuelta a la naturaleza, a sus misterios y, sobre todo, a sus enormes beneficios. Lo que nos han querido vender (química, razón, desarraigo de la Tierra…) no llega a llenarnos, lo sé por experiencia. La Tierra, que siempre nos ha sustentado y que siempre está ahí, esperando que la llamemos y disfrutemos de sus regalos, sí que nos colma. Y no solo eso: nos sana y nos fortalece, tanto por dentro como por fuera.

¿Por qué volvimos al mundo natural?

¿Por qué volvimos al mundo natural?

Y al igual que todo mi organismo se ha fortalecido con mi vuelta al mundo natural, espero que el de todas las personas que lleguen a conocernos, también lo hagan. Hoy mas que nunca, esa vuelta al mundo natural es necesaria.

Si quieres saber más, búscanos en  nuestra web: https://www.plantasconalma.esY en nuestras redes sociales: Facebook, Instagram, Twitter y LinkedIn

También te ofrecemos nuestro curso de elaboración de jabón natural. Pincha aquí y podrás disfrutarlo a tu ritmo y en casa cómodamente. Compra ahora y obtén gratuitamente el libro El lado terapéutico de las plantas. Promoción válida hasta el 31 de agosto.

 

 

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